La población mayor de 60 años en Bogotá pasará del 15% al 30% en las próximas dos décadas, según cifras presentadas en el lanzamiento del Clúster de Economía Plateada de la Cámara de Comercio de Bogotá , el pasado 11 de marzo de 2026.
Hablamos de personas más activas, diversas y productivas, que cada vez tendrán mayor contacto con la tecnología como medio para acceder a servicios, bienestar y calidad de vida.

Esta población y quienes nos acercamos a esta nueva longevidad, somos migrantes digitales. Nacimos antes del auge tecnológico y hemos tenido que adaptarnos a un mundo que evoluciona constantemente. Para muchos, este proceso requiere tiempo, acompañamiento y una forma distinta de aprender.
Entrar a Internet es abrir la puerta a un universo lleno de oportunidades… pero también de riesgos. Y esos riesgos se amplifican cuando no sabemos cómo identificarlos o enfrentarlos. Por eso, las personas mayores se convierten en uno de los grupos más vulnerables en el entorno digital.
Aunque es un tema que nos involucra a todos, aún no somos plenamente conscientes de lo rápido que esta realidad nos está alcanzando. Nuestros padres y abuelos ya usan celulares, acceden a servicios digitales y se comunican en línea. Y necesitan algo más que tecnología: necesitan acompañamiento, confianza y herramientas para sentirse seguros.
Y nosotros, los que estamos en camino hacia estas nuevas décadas, tenemos un rol clave. No solo como usuarios, sino como puente para generar cambios en nuestros entornos familiares y sociales.
En 2025 creamos Senior Ciberseguros, un taller pensado para que las personas mayores tomen la ciberseguridad en sus propias manos. Hoy, gracias al interés y la participación de varias personas, hemos dado continuidad a este espacio con nuevas sesiones.

Más allá de sensibilizar sobre riesgos digitales, este proceso nos ha dejado algo aún más valioso: la oportunidad de aprender de ellos. Porque en cada historia, en cada pregunta y en cada anécdota compartida, entendemos que la ciberseguridad también es un espacio de encuentro, de confianza y de reconocimiento.
Y quizás ahí está el verdadero valor: no solo en protegernos mejor, sino en construir juntos una forma más humana de habitar el mundo digital.
